Comienza la carrera por la sucesión de Uribe

La carrera electoral para suceder en agosto del 2010 al Presidente Alvaro Uribe comenzó en firme el sábado con la postulación del conservador Andrés Felipe Arias, el ministro más joven, quien renunció a la cartera de Agricultura y dijo que será “el que continuará la obra” de Uribe.

De esta manera, Arias le tomó la delantera a quienes parecían tener las mejores posiciones en la línea de partida para aspirar a presidente, entre ellos veteranos como el actual ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.

Al anunciar su retiro y simultánea postulación a la presidencia durante un acto organizado en un hotel de Bogotá, Arias dijo que encarnará “la segunda generación de la Seguridad Democrática”, el programa insignia de Uribe que ha arrinconado a las guerrillas y creado un clima de confianza y crecimiento económico que, sin embargo, ha comenzado a declinar.

La renuncia al ministerio de Agricultura y la postulación de Arias, de 35 años, empujará a renunciar en breve a otros funcionarios como Santos o Noemí Sanín, embajadora de Colombia en Londres, para poder aspirar a la presidencia en las elecciones de mayo del 2010.

Sin embargo, la postulación de Arias no significa que Uribe haya desechado la opción de aspirar a un tercer período consecutivo porque el Congreso estudia un proyecto de referendo para modificar la Constitución con ese objetivo.

En caso que Uribe intente volver a postularse, Arias anunció que se moverá lateralmente y estará “en la primera línea de batalla ayudándole”.

En la carta de renuncia se despidió del Presidente como su “incondicional amigo”.

Empero, Arias, a quien amigos y opositores apodan “Uribito” por la manera como imita el tono, e incluso los modales del mandatario, sugirió en una entrevista con la revista Semana que sus aspiraciones tienen el respaldo explícito del propio Uribe y eso lo convertía en el aspirante con más opciones a suceder a un Presidente que desde que asumió el poder en agosto del 2002 ha mantenido una imagen positiva superior al 70 por ciento. Hoy el índice de aprobación supera el 80 por ciento.

“Cuando me dicen ‘Uribito’ para ofenderme, lo soporto como una agresión propia del debate; cuando me lo dicen por cariño, me llena de orgullo”, explicó.

“Empecé a discutir este tema [su renuncia y postulación] con el Presidente desde principios de diciembre” pasado, reveló Arias.

La charla, dijo, ocurrió así: “Presidente, quiero salir a defender sus tesis, sus programas, a defender la firmeza y la seguridad desde abajo.

“Estuvimos hablando mucho y después de varias conversaciones, me dijo: ‘Hágalo cuando quiera, pero creo que es el momento de dar el paso. Usted ya está preparado’ ”, agregó.

El discurso del lanzamiento de Arias tuvo el mismo tono vehemente y tradicional de Uribe frente a las guerrillas y la oferta de llegar a un proceso de paz “sin engaños”. Dijo que mantendrá “la firmeza total y absoluta en la batalla contra el terrorismo”.

“En ningún caso permitiré que manipulen la política de paz para fortalecer el terrorismo y mucho menos como propuesta electoral”, anunció.

“Aspiro”, explicó Arias, “a merecer el honor de suceder a quien ha partido en dos la historia de nuestro país… La conciencia y el corazón me dictan que debo trabajar sin tregua para mejorar la vida de la gente y que debo emprender este camino”.

Aunque el grueso de la propuesta de Arias se centró en la seguridad y la aplicación de más mano fuerte a las guerrillas, encuestas recientes indican que la guerra contra el terrorismo de Uribe ya no es el primer interés de los colombianos, sino una economía en franco deterioro.

El desempleo está en 11.7 por ciento, uno de los más altos de las Américas. Solamente 17.6 millones de personas tienen un empleo estable y cerca de nueve millones viven entre la desocupación y el subempleo.

Las finanzas y el comercio están decreciendo aceleradamente y empresas extranjeras interesadas en Colombia han comenzado a aplazar proyectos de inversión en el país, donde la miseria abruma a más de la mitad de la población y más de cuatro millones de personas desplazadas por la violencia viven junto a las grandes ciudades en condiciones infrahumanas.

Sin embargo, Arias no pasó por alto los temas sociales y prometió que en un gobierno suyo habrá “una revolución en infraestructura” y otra en “favor de todos los jóvenes de Colombia, de nuestros niños y las generaciones venideras”.

También prometió crear “los puestos de trabajo que tanto necesita nuestro país mediante una revolución en infraestructura, triplicar el apoyo a pequeños y medianos empresarios y el apoyo al campo”.

Arias, nacido en Medellín en 1994, prestó servicio militar como recluta, algo poco común entre los colombianos de clase alta, estudió Economía en la prestigiosa universidad de Los Andes, en Bogotá, y asumió el ministerio de Agricultura en el 2005 tras ocupar el cargo de viceministro desde el primer gobierno de Uribe en el 2002.

El anuncio de Arias no sólo plantea una ventaja sobre otros adversarios aliados de Uribe, como Santos o la embajadora Noemí Sanín, sino que también deja atrás a los partidos de oposición que aún no han articulado una estrategia electoral para enfrentar al Presidente.

El partido Liberal Colombiano, de oposición, cuenta con las aspiraciones de notables como el ex ministro de Defensa Rafael Pardo; el ex fiscal general Alfonso Gómez y el ex presidente César Gaviria Trujillo, entre otros, pero todavía no sabe si debería aliarse con el también opositor Polo Democrático, de izquierda, que atraviesa por una crisis de pugnas internas.

Del lado de los partidos del gobierno, que le ha pedido infructuosamente a Uribe definir definitiva y públicamente si se postulará a un tercer período, también hay pugnas. La principal se desarrolla entre los líderes de los dos principales partidos: el ministro Santos y el ex senador Germán Vargas Lleras. Este último se ha declarado en contra de la reelección de Uribe y en represalia el gobierno ha despedido a sus principales cuadros en la burocracia nacional.

Arias conoce las espinas y los baches del camino hacia la presidencia pero es consciente de que, como en el boxeo, el que pega primero pega dos veces. Por ello, con un pie delante de los demás, declaró: “[Quiero] que la coalición entera [que apoya al Uribe] vote por mí. ¡Y que hasta Juan Manuel Santos vote por mí!”

GONZALO GUILLEN / El Nuevo Herald
BOGOTA

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