EL MUNICIPIO, EFICIENCIA Y HONRADEZ

LA YUCA AMARGA
Por: Emilio Guzmán Rojas

Hace algún tiempo los alcaldes comprometidos con la democracia alzaron su voz para oponerse a una supuesta normativa que traía consigo el proyecto de Ley Orgánica del Poder Público Municipal que analizaba la AN, pues dichas normas -controvertidas por los mandatarios locales- podían atentar contra los presupuestos de los municipios que representaban, y que si se aprobaban tal y como estaban concebidas, conllevaría el cierre de dependencias municipales e imposibilitarían cumplir con programas ya previstos. Eran otros tiempos, claro.

En esa tarea por defender la autonomía del Municipio “como unidad política primaria de la organización nacional “, resultaba positivo ver a alcaldes de distintas toldas políticas poniéndose de acuerdo, quizás estrechándose las manos, aunque piensen distintos en otras áreas o materias de su competencia o del saber humano. No sabemos si ante una situación similar el alcalde ingeniero de Bruzual asuma una conducta digna, como tampoco la esperamos de ningún burgomaestre comunista, y menos ahora que tienen la patente para reelegirse perpetuamente.

Conviene resaltar que gracias al proceso de descentralización y dentro de éste, la transferencia de competencias del Poder Central a las regiones, se pudo reorientar en buena medida el manejo de los recursos, tanto económicos como políticos, y la capacidad de decisión del poder central hacia los poderes locales. Con ello aumentó la capacidad de acción y de decisión de las regiones, y por ende de los estados y municipios. Hoy, con el mapa colorado de sumisos y obedientes, la cosa no es la misma, y ejemplos abundan.

Parece iluso, soñador o platónico; pero ojala pudiera fortalecerse aún más la institución municipal, mejorarla y acercarla más al pueblo para resolver sus demandas legítimas. Necesario es integrar a ella al ciudadano, haciéndolo sentir allí, en el Concejo Municipal, que puede y debe encontrar el medio adecuado para la solución de los problemas de su comunidad. Desde luego, es comprensible que ante un alcalde que practica descaradamente el despotismo, el nepotismo, el amiguismo, y por supuesto, la inocultable corrupción, los munícipes sientan cierta apatía, conchupancia o desgano.

Cierro estas líneas con unas frases del admirado Andrés Eloy Blanco, quien al referirse al municipio dijo: “El Municipio es la patria, pero la patria sin los arreos del lujo. No es la patria con la majestad que queremos darle para que la vean las otras patrias. Para ello tenemos la representación Nacional. El Municipio es la patria en la ciudad y en el campo, en traje de casa, haciendo sus quehaceres, sacándoles las cuentas a sus empleados, anotando la lista del mercado, departiendo al compás de la chancleta que va y viene mientras la escoba limpia la casa de lo sucio y desgarra la cortina de las telarañas anacrónicas. El Municipio es la Patria que paga el diario y quiere saber lo que se come y discute con el pulpero y le da de mamar al hijo que llora, y se fija en los zapatos rotos y encuentra muy cara el azúcar para la pobreza de los niños.”

Gobierno de la gente para la gente, NO una gente robando la confianza de quienes votaron por ellos; NO el chanchullo ni el gobierno de unos pocos para unos pocos, pues así no se defiende, ni se profundiza y mucho menos se fortalece la democracia.

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