El béisbol y la política se mezclan en el Clásico Mundial

Ajena a todo interés deportivo, la política hizo su entrada el sábado en el Clásico Mundial a viva voz y provocando reacciones encontradas en aficionados y peloteros de Venezuela.

Por esta vez, el béisbol pasó a un segundo plano.

Más allá del eterno tema cubano, que siempre provoca polémica en esta clase de eventos, la polarización aguda de la sociedad venezolana encontró un reflejo en las gradas del Dolphin Stadium.

El primer signo se produjo desde que se presentaron las alineaciones de los conjuntos de Holanda y Venezuela, en especial, al nombrarse al jugador Magglio Ordóñez, quien comparte el papel de héroe y villano por igual para sus compatriotas.

Los miles de venezolanos presentes en el parque, que aplaudían a rabiar a los integrantes de la vinotinto, le prodigaron un prolongado abucheo a Ordóñez, al que se le vincula fuertemente con la imagen y la política del gobierno de Hugo Chávez.

“Eso no se veía antes en mi país”, afirmó Carlos Valdeme Rodríguez, periodista de la publicación venezolana Líder. “Esto comenzó con el gobierno de Chávez. Nunca antes se habían mezclado béisbol y política”.

Ordóñez, como ningún otro, fue el centro de la contradicción.

“Yo no soy Venezuela y me avergüenza el comportamiento de los aficionados, porque al abuchearme a mí, también le faltan el respeto al equipo”, comentó el guardabosque. ‘‘Aquí, en Miami, hay muchos en contra del gobierno y yo estoy a favor del gobierno. Ellos [los aficionados] están desinformados”.

Otro signo de que esa mezcla ya es imposible de separar se produjo cuando el jardinero venezolano Endy Chávez pegó un triple que lo puso en posición de anotar después la primera carrera de su equipo contra Holanda.

La multitud estalló en júbilo al grito de “Endy, Sí; Chávez, No”, en clara alusión de gratitud por el pelotero y de desdén por el mandatario. Según varios venezolanos, esta expresión es bastante usual cada vez que el patrullero de los Mets de Nueva York participa en la liga invernal del país sudamericano.

“Nosotros hemos venido aquí a ganar dos juegos, la política no me interesa”, expresó el piloto venezolano, Luis Sojo. “Magglio no se merece ese trato. El ha hecho un esfuerzo para venir aquí y representar al país”.

El jardinero de los Tigres de Detroit nunca ha ocultado su afinidad por el presidente Chávez y fue uno de los más altos exponentes en su gigantesca campaña mediática para lograr la reelección indefinida en el referendo del 15 de febrero pasado.

En uno de los segmentos promocionales pagados por la campaña política del ex militar golpista, se podía apreciar la figura de Ordóñez, quien decía: “Lo mejor de la revolución está por venir”.

“Ordóñez sabía que esto le esperaría en Miami”, expresó Elmer Mora, fanático de la vinotinto. “Aquí la mayoría de los miles de venezolanos somos antichavistas, estamos aquí porque no nos sentimos a gusto con un dirigente que cada vez concentra más y más poder en sus manos, y lleva al país por un rumbo dudoso”.

Como si fuera poco, el público celebró cada vez que Ordóñez fallaba un turno. Los gritos de “chavista, chavista” podían escucharse por doquier. En su segunda comparecencia a la caja de bateo, el jugador de Detroit conectó un foul y los fanáticos le pidieron al hombre que capturó la bola su devolución al terreno.

Finalmente, un ponche de Ordóñez paró a los venezolanos de sus asientos en señal de alegría y cuando César Isturiz salió del banco y la emprendió contra los aficionados en apoyo a su compañero de equipo, la multitud lo bañó de insultos.

“Es triste lo que ha sucedido en este juego”, manifestó el lanzador venezolano Carlos Silva. “Magglio nunca ha hecho política conmigo, ni ha tratado de convencer a nadie de que Chávez en bueno. El cree en lo que cree y hay que respetarlo. Le pido a los venezolanos que nos apoyen para el siguiente juego. Venezuela tiene que estar unida”.

Ordóñez no saldría más a jugar a partir del séptimo capítulo y al anunciarse el cambio por Gregor Blanco, de nuevo las tribunas estallaron de contento.

Con el último out y el triunfo seguro, los venezolanos agradecieron a la vinotinto, pero no a Ordóñez.

“Es increíble como este fenómeno político se ha metido en el béisbol”, indicó Efraín Ruiz, periodista del diario El Universal. “La gente quiere que gane Venezuela, pero no le molesta con que fracase Magglio. Cuesta trabajo creer esta división, pero así está mi país”.

Por JORGE EBRO
El Nuevo Herald

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