Aislamiento y misterio rodean al equipo cubano

Como una isla inaccesible, así estuvo la selección cubana antes y después de su primer partido de la segunda fase en territorio estadounidense.

El velo de misterio que rodea al conjunto antillano, considerado como un bien del Estado, se hizo aún más grueso e inabordable en la tarde de ayer en el Petco Park, en donde Cuba continúa su paso por el Clásico Mundial de Béisbol.

La derrota 6-0 ante Japón tampoco ayudó.

Con la misma velocidad con la que abanicaron la brisa en ocho ocasiones ante Daisuke Matsuzaka, los antillanos abandonaron el recinto. “Salieron apenas terminó el juego. Ni se bañaron ni nada. Se fueron rápidamente al hotel”, señaló un funcionario de seguridad del Clásico Mundial.

Atrás quedó el mánager Higinio Vélez, quien enfrentó la prensa por espacio de cinco minutos, antes de abandonar el recinto.

El recelo cubano estuvo presente incluso desde antes de que la selección de la isla llegara al Petco Park.

Las instrucciones eran claras: cero contacto con la prensa antes del desafío.

Un intento de un puñado de periodistas por tratar de contactar al médico del equipo, Antonio Castro Soto, hijo de Fidel Castro, fue impedido por Vélez.

“Váyanse de acá. No pueden estar aquí. ¡Váyanse que voy a llamar a seguridad para que los saque!”, afirmó el mánager antillano.

El área no estaba fuera de los límites de los medios de comunicación, pero un miembro del grupo de seguridad del torneo apoyó a Vélez.

“Me dijeron que la potestad la tiene el equipo”, se defendió el funcionario.

Cuba trajo al torneo su propio set de reglas, que la hacen única entre otras selecciones.

A diferencia de las otras delegaciones en la que cada pelotero tiene su propia habitación, el comité organizativo antillano decidió colocar a dos jugadores por cuarto.

De igual forma, Cuba, al igual que lo hizo en México en la primera fase, no realiza prácticas de bateo antes del juego en el terreno, sino en las cajas internas, que son bajo techo.

Las diferencias no terminan ahí.

No es sino hasta una hora antes del desafío, y cuando se deben retirar del terreno todos aquellos que no sean jugadores, que el conjunto de la isla realiza las prácticas de infield.

Cuba se convirtió en el único equipo del torneo en el que el mánager está pendiente, no de las prácticas de bateo, sino de que los medios de comunicación no hablen con el médico del equipo del club y los jugadores no compartan con aficionados y conocidos.

Aún así, Frederich Cepeda fue abordado por los ruidosos fanáticos que, vestidos con la bandera cubana y ubicados encima del dugout de la inicial, le pidieron autógrafos a quien ha sido uno de los mejores peloteros del torneo.

La selección cubana estará en Estados Unidos como mínimo hasta el jueves. Pero el halo de sigilo y el secreto con el que se quiere mantener a este talentoso conjunto de atletas se mantendrá por mucho tiempo más.

Por LUIS E. RANGEL/El Nuevo Herald
SAN DIEGO

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